jueves, 5 de abril de 2018

CUENTO PARA NIÑOS EL ZORRO PETULANTE







CUENTOS PARA NIÑOS

EL ZORRO PETULANTE

Erase una vez, en un día cualquiera lleno de encanto y de sol ardiente que quema hasta las patas, teniendo que mantenerse a la sombra de los árboles y las hermosas  flores, que engalanan el Parque de San Quintin donde juegan las ardillas, junto a aves y palomas que revolotean por el suave aroma que el viento fresco esparce por aquel lugar. Es un bello paisaje que invita a la amistad entre animales y visitantes.

Paseando por el lugar estaba Perla, siempre echada sobre la grama, y otras veces, paseaba por las caminerías.  Todos conocen a la gata, que es muy parlanchína, siempre conversando con todos los animales y con los humanos se les acerca y permite que acariciaran su hermoso pelo de color blanco y marrón, dándole las gracias con aquella mirada tierna que centellaba en esos ojazos negros, dejando que su bigote llegue hasta el suelo.

Perla, siempre atenta, para salir a saludar a todos los que vienen a este lugar a descansar, vio desde lejos a un zorro que se acercaba meneando su cola con gran soltura, los amigos lo llamaban Scott 

Perla, estaba hablando con una ardilla, le dice _Mira quien viene allí ¿Lo has visto alguna vez?_



La ardilla responde  _no_

Perla _ voy a averiguar que se trae este_  se le acerco al zorro para conversar, 

Perla_ ¡Hola! Señor Zorro! ¿qué le trae por aquí?_



Pero el zorro que era muy petulante, se voltea y le enseña su gran cola, de forma arrogante, sigue caminando sin hacer caso a la curiosidad del gato. Y lo deja con la palabra en la boca.



Perla, lo mira y se dice a si misma _ ¿Este que se creerá?

Scott _Solo vine al parque a pasear y enseñar mi cola que es tan hermosa y en este lugar nadie tiene una igual_

Sin embargo, la gata que es mas lista, siguió al zorro y le empezó a ronronear en el oído para sacarle conversación.

Cuando la gata se percata que el zorro la está mirando. _ ¿Porque estás tan serio amigo zorro?_

Scott _ No soy tu amigo y me llamo Scott, ni siquiera sabes mi nombre ¿y te atreves a dirigirme la palabra?_

Perla_Está bien, no es para tanto. Sabes, amigo zorro tengo ganas de pasear y hace días estoy mirando aquella calle, nunca he salido del parque y quiero que tu me acompañes para conocer aquella casa_.

Scott, esta vez respondió amablemente _si_ sin darle mayor importancia, total le daba igual estar en la plaza o un poquito mas allá. 

Se van los dos caminando como buenos amigos, cruzan la calle y se consiguen un gran árbol de manzanas, continúan y al final del camino esta una casa pequeña donde vivían unos campesinos,  ellos discretamente se asoman por la ventana a ver que había adentro de la casa.



_ Perla _ ¡Mire compadre zorro! ¿Qué haría usted, si saliera de esa casa un señor perro?



Scott _ ¡Mire compadre gato! Eso para mí es lo de menos, porque yo tengo mis mañas_. Dijo ese zorro de forma grosera, no se le quitaba lo petulante.

La gata como era más astuta, sintió esa vocecita femenina que le hablaba desde su interior  y presto atención.  Convenciendo al amigo zorro para que se fueran de aquel lugar _Vamonos ya, mi curiosidad quedo satisfecha, no hay gran cosa que ver_

Los amigos siguieron su camino, pero antes de llegar a la salida, Perla mira hacia atrás, sin perder de vista la casa.

De repente, de forma sorpresiva aparecen dos perros inmensos de color marrón y con ojos saltones, parecía que la sangre iba a brotar por ellos y la saliva salpicando por todos lados al son de los movimientos de la cabeza.

Perla ¡Corre zorro! ¡Nos vienen siguiendo dos grandes canes!_

La gata da un salto se monta en el árbol manzanero,  sube hasta la parte más alta, fue allí cuando se detuvo, ya no escuchaba los ladridos de los perros, solo oía los latidos de su corazón. Pun, pun, pun. y recuerda a su amigo Scott que lo había dejado con los perros rabiosos.

Estos perros,  tomaron por sorpresa al zorro y no pudo correr para librase de ellos.  Ambos perros lo acorralaron. Scott trataba de escapar de los colmillos de los enemigos que solo con su aliento, se sentía asustado…acobardado.





Perla, desde la copa del árbol le grita _ ¡Compadre zorro!...aplique una de sus mañas a estos perros para que salga de este embrolló_

Scott _ ¡Ahí caray!  ¡Yo no me acuerdo, ni donde tengo las patas!_






 Colorín colorado este cuento se ha acabado.


La anécdota: Por eso queridos amiguitos, no hay que hablar más de la cuenta, porque la petulancia, es madre de la sabiduría.

AUTORA: Arianna Miró y CO-AUTORA: Miriam Chinea 





EL MAS ALLÁ Era un día de otoño en el pueblo de Santa Lucia. Repicaban las campanas como siempre lo hacían cuando una pers...